Lejos de la luz del éxito masivo, como los mejores vinos, Kiddus I forjó una carrera para los cultores más apasionados del ritmo raíz del reggae y hoy viene a coronarla con su último trabajo discográfico: Topsy Turvy World (Un mundo dado vuelta).

Premios nobel de la paz invaden países, la civilización destroza su hábitat en búsqueda de una mejor vida… digamos que razón no le falta.

Hoy, a 35 años de su inolvidable aparición en Rockers, este viejo sabio (más sabio que viejo) viene a decirnos que el mundo está dado vuelta. Y lo mejor de todo es que viene a decirlo de la manera que mejor sabe, lleno de roots.

El disco demuestra, en los primeros 30 segundos, que la cosa viene bien en serio. Con una simbiosis de bajo y batería que da la impresión de que va a tirar abajo las paredes de la casa, Kiddus impregna toda la atmósfera con el aroma de su voz y no deja lugar a dudas. Lo que lo acompaña tampoco es para desdeñar; guitarras al mando del eterno Earl “Chinna”Smith, coros magistrales y, por último, vientos y teclas de la más alta calidad.

Nunca fue el más fácil de los compositores reggaeros y eso todavía lo hace mejor. No elige los caminos más transitados; todo lo hace a-la-Kiddus I. Los 12 temas propios del disco no pueden ser de otro compositor que no sea él. Así lo demuestra la profundidad de su voz, su estilo frente al mic y esa repetición cuasi chamánica que hace de las conscientes liricas que componen el disco. No hay lugares comunes, no hay estándares que valgan; Kiddus I viene a expresar exactamente lo que siente.

En esa línea chamánica el disco arranca pidiendo, en su espectacular Trying, que cada día que te levantes lo intentes, lo intentes y lo intentes. A sus 69 años este mensaje suena muy autorreferencial. Con su primer disco propio editado en 2005 (si, 2005), Kiddus I sabe bien de levantarse e intentarlo, una y otra vez. Menos mal para todos nosotros.

Producido y grabado en Alemania, Topsy Turvy World, se nutrió de la mejor técnica germana y la combinó con el reggae más jamaiquino. Obviamente el buen Kiddus I no estuvo solo en esta cruzada y contó con colaboradores de lujo, como lo son Aston Barrett en el bajo, Tyrone Downie en Hammond, piano & clavinet, Chinna en guitarra y Sticky Thompson en la percusión.

Señalar algún punto alto del disco se presenta, por lo menos, como injusto y arbitrario, ya que cada tema es un pequeño tramo de un viaje que el mismo Kiddus I conduce con magistral precisión a cada paso.

Pero si de elegir paradas preferidas se trata, destacadas son la magistral “Topsy Turvy Old World”, la antes mencionada “Trying” y la única “Road of Life”, canción que debería pasar a ser bibliografía obligatoria de todos los amantes del ritmo jamaicano.

Treinta y cinco años después de su aparición más recordada, Kiddus I nos da una razón más actual para no privar a nuestros oídos de todo lo que el viene a regalarnos.

Con Topsy Turvy World volvió el reggae de los primeros cultores, el reggae de los que realmente sienten que ese bajo y esa batería pueden cambiar el mundo.

 

Kiddus I – Wild Child

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